La memoria de los ornitólogos

(texto leído en el evento de lanzamiento del informe “Tierras y conflictos rurales” del Centro Nacional de Memoria Histórica)

Este ha sido un trabajo largo, al que ha correspondido un largo lanzamiento. Para terminar quisiera leer una breve reflexión, son sólo cuatro cortos párrafos, sobre la importancia que tuvo para este equipo de investigación la presencia de las cámaras de video y de fotografía como testigos, testigos parlantes en realidad, durante todas las etapas del proyecto.

 

Todos sabemos que cuando los hermanos Lumière proyectaron su película “La llegada de un tren a la estación” en el Gran Café en 1895, en verdad ningún tren llegó en ese momento ni a la estación ni al café, ni arrolló a ningún espectador. El cine, el documental, es una metáfora. Si nos va bien a los realizadores, incluso un tipo que se ha puesto los calzoncillos encima de la piyama y sale volando con su cobijita amarrada al cuello por encima de los rascacielos de Metrópolis, es verosímil. Si nos va mal, no importa cuánto juremos que la imagen es real, nadie cree nada.

 

Siendo este mi oficio, quisiera jugar con dos metáforas. El Centro Nacional de Memoria Histórica se ha cuidado mucho que no suceda con sus informes lo que le sucede a un experto en pájaros que conocimos. Caminando por el bosque, el experto reconoce la presencia de distintas especies de pájaros gracias a su canto. Lo invisible se vuelve visible, cantando y gracias a la memoria y a la pericia del ornitólogo. Nada más bello que imaginar el álbum de familia, la memoria, de un ornitólogo. Sin embargo, cuando visitamos su laboratorio, este ornitólogo en particular, el que yo recuerdo, no tuvo problema en mostrarnos cientos de pájaros muertos olorosos a formol, clasificados con alfileres en largos y macabros cajones. El canto y la memoria muertos.

 

Para los investigadores con quienes he trabajado en Memoria Histórica, hoy hablamos de la profesora Rocío Londoño, los testimonios de quienes conocimos y confiaron en nosotros, confiaron que contaríamos su historia, esos testimonios, aún si hablan del dolor, son como el canto de los pájaros y deben estar vivos en el informe. Estas voces deben escucharse como se escucha el canto de los pájaros en el bosque. Ese ha sido el reto de los investigadores – escritores, que escriben los informes.

 

La segunda metáfora con la que quiero jugar, es la de los rostros y los territorios. Así como bella debe ser la memoria de un ornitólogo, así de elocuente es el rostro del ser humano. En su mirada y sus gestos está su historia. Cuando un hombre o una mujer nos piden que miremos un paisaje, después de tomar la foto, miramos otra vez su rostro y vemos el paisaje en su rostro. Y cuando miramos, ya en casa de vuelta, la foto del paisaje, recordamos el rostro. En la tierra labrada, en los caminos, en los árboles sembrados, está la imagen de la historia del ser humano. Estas imágenes, como el canto de los pájaros para el ornitólogo, son el tesoro de los investigadores, son su memoria. Compartir esta memoria, pedirle a camarógrafos y fotógrafos que acompañen su mirada y publiquen su memoria, ha sido una prioridad en este trabajo. Si nos va bien, quizás vean en las imágenes la mirada del investigador.

 

Pablo Burgos, noviembre 2016.

 

Para ver los videos visite: https://www.youtube.com/playlist?list=PLAaTPARKqv4VSYkYcr8hT3UN8ERr6zqQg

Para descargar en pdf el informe visite: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/informes/informes-2016/tierras-y-conflictos-rurales

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Un Comentario

  1. jineth

    Qué buena manera encontraste, además de todo lo que dices, de hablar de la tierra y sus despojos: el canto de los pájaros y el paisaje del rostro.

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